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El Grupo de los Países Menos Desarrollados (LDC, por sus siglas en inglés) exige que se atiendan sus demandas de financiación climática en la Cumbre de la ONU del Clima COP27, que se celebrará el próximo noviembre en Egipto.

Tras una reunión ministerial en Dakar, ese grupo, integrado por 46 países (la mayoría africanos), subraya que "no se puede abordar adecuadamente la crisis climática sin captar las demandas de los países más vulnerables".

"La COP27 será un momento crítico para nuestras naciones a medida que continuamos nuestra lucha por la justicia climática, asegurando el financiamiento climático para proteger a nuestra gente de los impactos de una crisis climática a la que contribuyeron poco", afirma la jefa de negociación climática de los LDC, Madeleine Diouf Sarr.

Según Sarr, el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados respecto a niveles preindustriales, como recomienda el Acuerdo de París (2015), es "un salvavidas" para esos países.

"Cualquier cosa por encima de eso es una sentencia de muerte", remarca la representante de los países más pobres, donde "la crisis climática ha provocado destrucción y devastación".

"Los impactos del cambio climático -advierte- sólo aumentarán en intensidad y frecuencia, lo que se sumará a las cargas de nuestras naciones, retrasará nuestros esfuerzos de desarrollo y conducirá a pérdidas irrecuperables"

El grupo considera "crucial" que aumenten sus capacidades de adaptación a los "impactos inevitables" del cambio climático y, por eso, piden a los países desarrollados que cumplan su promesa de "duplicar la financiación para la adaptación".

"En la COP27, debemos ver un plan para la entrega de estos fondos prometidos", exige Sarr, al recordar que "un flujo continuo de financiación es uno de los objetivos del Acuerdo de París y un elemento vital en la lucha contra el cambio climático".

Los países desarrollados, agrega, "deben compensar el déficit en la entrega de los 100.000 millones de dólares acordados en financiamiento climático anualmente".

En 2009, los países ricos prometieron en la COP15 (Copenhague) aportar 100.000 millones de dólares anuales para 2020 a fin de ayudar a los países pobres a combatir la crisis del clima y construir economías más "verdes".

Fuente: EFEverde

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El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha aprobado las Orientaciones Estratégicas sobre Agua y Cambio Climático, un documento clave previsto por la Ley de cambio climático para establecer directrices y medidas en planificación y gestión del agua en España que incrementen la resiliencia del país frente al calentamiento global con un horizonte temporal que mira al año 2030.

Según las conclusiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la región mediterránea es especialmente sensible a los impactos del calentamiento global. Existe una probabilidad elevada de descenso de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas que actualmente soportan los principales problemas de gestión del agua en nuestro país. Por ello, la nueva estrategia pone el foco en identificar los retos asociados a la gestión del agua y los instrumentos más adecuados para hacerles frente.

 Así, las Orientaciones Estratégicas servirán para poner en marcha líneas de actuación que implementen adecuadamente las políticas de Agua de la Unión Europea e impulsen una planificación hidrológica resiliente frente al cambio climático.

 Entre las medidas planteadas destacan la recuperación, restauración y protección de los ríos, lagos, acuíferos, y zonas húmedas, el incremento de la seguridad hídrica, la mejora del saneamiento y depuración en las aglomeraciones urbanas; la lucha frente a la contaminación difusa o el avance en la gestión del riesgo de inundaciones o sequías. Asimismo, el documento apuesta por reforzar la financiación de las administraciones hidráulicas o por impulsar la agenda internacional del agua.

 Estas líneas de acción se completarán con el impulso de las nuevas tecnologías, las actividades económicas sostenibles y la construcción de un modelo de gobernanza del agua transparente, equitativo y participativo.

 Los instrumentos que permitirán desarrollar las medidas a implantar serán los Planes Hidrológicos de Cuenca, los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación o los Planes de Sequía. Además, también se verán apoyados por las iniciativas previstas en el Plan de Acción de Aguas Subterráneas, actualmente en redacción, el Plan DSEAR, el PERTE para la Digitalización del Ciclo del Agua o la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos.

 HORIZONTE TEMPORAL 2030

La implantación de estas líneas de actuación tendrá como horizonte temporal el año 2030 y estará marcada por cuatro hitos significativos:

 La aprobación de 2022 de los Planes hidrológicos del tercer ciclo y de los Planes de gestión del riesgo de inundación

  • La finalización en 2025 del primer programa de trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.
  • La finalización en 2027 del tercer ciclo de planificación hidrológica y del segundo ciclo de planificación del riesgo de inundación
  • La finalización en 2030 de la Estrategia y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.

 La Ley de Cambio Climático y Transición Energética (Ley 7/2021) establece en su artículo 19.2 la necesidad de contar con una estrategia que defina las directrices y medidas que deberá contemplar la planificación y gestión del agua en España para hacer frente a las consecuencias del cambio climático ya que sus impactos sobre los sistemas de gestión del agua son cada vez más evidentes.

 Así, la estrategia aprobada hoy da cumplimiento a lo recogido en la Ley de cambio climático, al tiempo que se alinea con las políticas ambientales europeas y nacionales como el Pacto Verde Europeo y la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030, la Estrategia Española de Economía Circular, la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible 2030, o el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030.

 Además, el documento incorpora unos índices de seguimiento que permitirán comprobar si, con las medidas adoptadas, España se va acercando o alejando de los objetivos establecidos.

 PRINCIPALES DESAFÍOS

Algunos de los principales retos en la gestión del agua que se identifican en estas orientaciones estratégicas son la situación de frágil equilibrio entre los recursos disponibles y las demandas de agua, el saneamiento y depuración, el estado de las aguas subterráneas y las alteraciones de los ríos. Además, la revisión de la Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas, junto la contaminación difusa por nitratos, son otros de los desafíos que habrá que superar.

Fuente: MITERD

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La Unión Europea ha dado a conocer las regiones elegidas para participar en la Misión de Adaptación al Cambio Climático, estando Extremadura entre las primeras seleccionadas con el objetivo de apoyar al menos a 150 regiones europeas para alcanzar la resiliencia climática en 2030.

Así, Extremadura pasará a formar parte de una comunidad práctica en materia de adaptación al cambio climático, que permitirá trabajar en red y compartir conocimiento y experiencia con otras comunidades de Europa.

Al acto ha asistido presencialmente Irene Palomino, representante de la Oficina de Extremadura en Bruselas, y -mediante videoconferencia- responsables de Consejería para la Transición Ecológica y Sostenibilidad de la Junta de Extremadura.

En concreto, la Misión de Adaptación al Cambio climático tiene el objetivo de elaborar políticas relacionadas con la adaptación al cambio climático y plantea diferentes objetivos, como prepararse para la resiliencia climática dando apoyo a las regiones para que conozcan mejor sus impactos y estén más preparadas; acelerar la transformación hacia la resiliencia climática, con procesos de co-creación innovadores, elaboración de hojas de ruta y testeo de soluciones y por último implementar la transformación sistemática hacia la resiliencia climática en al menos 75 proyectos de demostración a gran escala.

Las misiones de la UE son una nueva forma de aportar soluciones concretas a algunos los de mayores desafíos de nuestra sociedad, siendo una novedad del programa de investigación e innovación ‘Horizon Europe’. Este programa proporcionará un fondo inicial de 368,3 millones de euros en el periodo 2021-2023 para apoyar en el cumplimiento de la Misión de Adaptación al Cambio Climático, que empezará el trabajo con 60-100 regiones en ese periodo a la que posteriormente se podrán adherir otras 50 o 100 regiones.

Las otras cuatro misiones del programa se centran en la prevención y tratamientos del cáncer; en la restauración de océanos y aguas; en contar con cien ciudades inteligentes y climáticamente neutras; y crear un pacto para liderar la transición hacia unos suelos sanos. Todos ellos ponen el 2030 como fecha límite para la consecución de los objetivos.

Fuente: Juntaex

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El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha participado hoy en una sesión de alto nivel de la XV Conferencia de las Partes (COP 15) de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). Morán ha defendido que debemos afrontar la crisis global provocada por la sequía “con una visión multilateral y con mecanismos que permitan acelerar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030”. En ese sentido, ha recalcado que España, como sede designada para la celebración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2022, “ defiende la planificación y la adaptación como herramientas esenciales para luchar contra este problema”, ha expresado Morán.

 Por su situación geográfica, España ha tenido que convivir con el fenómeno de la sequía a lo largo de la historia. Por ello, el secretario de Estado alerta de que “debemos anticipar nuevas respuestas a las exigentes condiciones climáticas que la ciencia nos anuncia: en un escenario de incremento medio de las temperaturas de 2ºC, más de un tercio de la población del sur de Europa sufrirá problemas de escasez”. Además, “ya no habrá margen para respuestas meramente coyunturales o reactivas, porque los ciclos de sequía se prevén más recurrentes, más prolongados y severos”, ha insistido.

La COP 15, que se ha celebrado en Abiyán (Costa de Marfil) entre los días 9 y 20 de mayo, tiene como objetivos mitigar la degradación de la tierra impulsando el desarrollo y avanzar en la agenda de lucha contra la sequía de la CNULD mediante herramientas de apoyo técnico y financiero, marcos políticos-legales, colaboración interinstitucional y orientación científica.

OBJETIVO PRIORITARIO DE LA UE

España participa en los foros de la CNULD junto a los demás Estados Miembros de la Unión Europea. Entre los objetivos de la UE están el fomentar la colaboración entre las 3 convenciones de Río; impulsar la igualdad de género y la inclusión; y apoyar a la Secretaría de la CNULD en su la lucha contra la desertificación, la sequía y la degradación de las tierras y, en general, en la implementación del Marco Estratégico de la UNCCD 2018-2030.  

En ese sentido, la estrategia de adaptación al cambio climático de la UE aborda numerosos aspectos relativos a la mejora de la información y el conocimiento para abordar con bases sólidas la respuesta a la sequía. Además, en el nuevo programa de trabajo para el periodo 2022-2024 de la Estrategia Común de implementación de la Directiva Marco del Agua, se reconoce la necesidad de prestar una atención singular a las cuestiones relacionadas con la gestión del agua, creando un nuevo grupo de trabajo sobre la escasez hídrica y las sequías.

En lo tocante a la gestión en España, Morán ha señalado que la Ley de Cambio Climático y Transición Energética determina que los objetivos de los planes hidrológicos deben velar por conseguir la seguridad hídrica para las personas, para la protección de la biodiversidad y para las actividades económicas, reduciendo la exposición a los impactos del cambio climático.

Fuente: MITECO

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Que los bosques ofrecen quizás el mayor potencial para eliminar grandes cantidades de CO2 de la atmósfera, ayudando a combatir la vulnerabilidad de las sociedades al cambio climático es algo de sobra conocido por la comunidad científica. Se estima que los bosques europeos almacenan aproximadamente el 30% del carbono contenido en los denominados bosques templados y elimina entre un 7 y 12 % de las emisiones de carbono correspondientes. Sin embargo, las estimaciones regionales y globales del carbono que los bosques almacenan y la caracterización de los factores que alteran esa capacidad de almacenamiento de carbono, se encuentran entre los grandes desafíos de la investigación en mitigación del cambio climático. Y más en concreto, conocer cómo afectan las anomalías meteorológicas a esa capacidad, es algo que aún está por determinarse.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se han propuesto averiguarlo y han liderado un trabajo internacional que analiza cómo afectan anomalías climáticas al crecimiento de los bosques y a su capacidad para captar el CO2 tomando como ejemplo los bosques de haya, una especie muy extendida en Europa y que es muy sensible a las olas de calor y las sequías. El estudio, que ha sido financiado a través del programa postdoctorado Junior Leader de la Fundación “La Caixa” y del programa propio de la UPM acaba de ser publicado en Nature Communications.

Entre los factores que más alteran la captación y almacenamiento de carbono por parte de los bosques están los eventos climáticos extremos como olas de calor o sequías, sobre todo aquellos que afectan grandes áreas y que suelen estar originados en anomalías atmosféricas persistentes. De ahí la importancia de este trabajo, dado que este tipo de situaciones son relativamente frecuentes en Europa.

“Las anomalías atmosféricas persistentes son comunes en Europa, sobre todo en verano, donde llegan a ser responsables del 80% de las olas de calor que se producen. De hecho, en Europa contamos con olas de calor muy conocidas producidas por esas anomalías como la de 2003, 2010 o 2018”, explica Isabel Dorado Liñán, de la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural y autora principal del estudio.

Los resultados del trabajo revelan que muchas de las anomalías atmosféricas persistentes que dan lugar a olas de calor afectan de forma desigual al crecimiento de los bosques en Europa y, por lo tanto, no afectan de modo uniforme a la captación y el almacenamiento de carbono en dichos bosques.

Influencia desigual en los bosques europeos

En concreto, el estudio enfatiza el papel clave que juega la variabilidad de la corriente de chorro (jet stream en inglés) en verano en la formación de un ‘dipolo’ climático estival (condiciones climáticas opuestas) entre el noroeste y el sudeste de Europa que se refleja en el crecimiento de los árboles.

“Cuando los hayedos de centro y noroeste de Europa experimentan un aumento del crecimiento y de la captación de carbono por unas condiciones climáticas estivales favorables (menos calurosas), los bosques de haya del sudeste de Europa experimentan una reducción de crecimiento y de la captación de carbono por unas condiciones desfavorables como sequía u ola de calor”, añade la investigadora de la UPM. “Esta polaridad en el crecimiento puede llegar a ser muy acusada, registrándose reducciones de crecimiento de hasta el 50% en la región europea bajo los efectos de un clima estival adverso, mientras que los incrementos de captación y acumulación de carbono en la región bajo condiciones favorables alcanza el 40%”, continúa.

Este desequilibrio de productividad entre ambas regiones conlleva implicaciones importantes para la planificación y la adopción de estrategias de gestión encaminadas a combatir el cambio climático mediante la preservación de la cobertura forestal.

“Contrarrestar el desequilibrio de la productividad forestal en Europa dependerá en gran medida de la estructura y la densidad de los bosques, la adaptación de estas poblaciones a las condiciones cambiantes y la dinámica y recurrencia de sequías y olas de calor, así como de otras perturbaciones como incendios y plagas. El efecto neto de este desequilibrio productivo forestal europeo en los flujos de carbono terrestre globales depende y seguirá dependiendo en gran medida de las diferencias noroeste-sudeste en las tasas de productividad forestal, reservas de carbono y resiliencia de los bosques”, concluye Isabel Dorado.

En el trabajo también han participado el Departamento de  Física de la Tierra y Astrofísica, de la Universidad Complutense de Madrid, al que pertenece la segunda autora Blanca Ayarzagüena y el Laboratory of Tree-Ring Research de la  Universidad de Tucson (Arizona), al que pertenece la senior author del artículo Valerie Trouet. También han colaborado investigadores de otros 39 centros de investigación y universidades de 16 países.

Dorado-Liñán, I., Ayarzagüena, B., Babst, F. et al. Jet stream position explains regional anomalies in European beech forest productivity and tree growth. Nat Commun 13, 2015 (2022). https://doi.org/10.1038/s41467-022-29615-8

Fuente: UPM

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La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha hecho público su balance climático del invierno 2021-2022, que fue extremadamente seco y muy cálido. En concreto, se trató del segundo más seco y del cuarto más cálido de la serie histórica, que arrancó en 1961.

Las precipitaciones en la España peninsular alcanzaron los 89 l/m2, lo que representa un 45% del valor normal en invierno, pero en amplias zonas de la vertiente mediterránea no se alcanzó ni la cuarta parte de las lluvias habituales. Solamente en el norte del País Vasco y de Navarra las lluvias fueron más abundantes de lo normal, aunque concentradas en muy pocos episodios. En Canarias, el invierno fue muy seco, y en Baleares, el más seco de toda la serie histórica.

  

Este invierno, el segundo más seco de la serie histórica únicamente superado por  el invierno de 2011-2012, estuvo precedido por un otoño también más seco de lo normal. Si se analizan los datos de precipitación de los últimos doce meses (desde el 1 de marzo de 2021 al 28 de febrero de 2022), se puede hablar de una situación de sequía meteorológica en el conjunto de España, así como en la mayor parte de las cuencas representativas de AEMET (similares, pero no iguales, a las cuencas hidrográficas), salvo en las del Júcar y el Segura.

 UN INVIERNO MUY CÁLIDO

La temperatura media del invierno fue, en el conjunto de la España peninsular, de 7,9ºC. Esto supuso un valor 1,5ºC superior al promedio del período de referencia 1981-2010, lo que lo convierte en un invierno muy cálido. En concreto, fue el cuarto con la temperatura media más alta de la serie y el tercero del siglo XXI. En los últimos seis años se han registrado tres de los cuatro inviernos más cálidos desde 1961.

 El carácter cálido o muy cálido de la pasada estación se extendió por la mayor parte de la España peninsular, llegando a ser extremadamente cálido en puntos del sureste y del Pirineo. Fue normal en la depresión central del Ebro e incluso frío en puntos del litoral mediterráneo andaluz. En Baleares fue cálido y en Canarias muy cálido. Es destacable el hecho de que las temperaturas máximas, es decir, las que habitualmente se registran en las horas centrales del día, fueron en conjunto las más altas de toda la serie histórica, con una anomalía de 2,4ºC; mientras, las mínimas también fueron más cálidas de lo normal, aunque en menor medida: la anomalía fue de 0,6ºC.

 Este escenario se produjo debido al predominio de los anticiclones sobre España durante la mayor parte de la estación, que propiciaron que se convirtiese en el tercer invierno más soleado de la serie, por detrás de los de 2011-2012 y 2018-2019. Durante el trimestre diciembre-enero-febrero no hubo ninguna ola de frío en España y en los últimos días de diciembre y primeros de enero se registró un inusual episodio cálido, en el que se batieron numerosos récords mensuales de temperatura máxima.

  

SEQUÍA METEOROLÓGICA EN EL SUROESTE DE EUROPA

A nivel global, diciembre de 2021 y enero y febrero de 2022 han sido los sextos más cálidos de su serie mensual. En Europa, pese a ser el diciembre más frío desde 2012, el balance global de la estación se quedó 0.9ºC por encima del promedio del período de referencia 1991-2020; de esta forma ha quedado caracterizado como el séptimo invierno más cálido de la serie en el continente, es decir, de los últimos 43 años.

La anomalía en las horas de sol del pasado trimestre respecto al promedio de 1983-2010 ha alcanzado valores positivos en buena parte del sur-suroeste europeo. Puesto que existe una elevada correlación entre las anomalías de insolación y las de precipitación, consecuentemente podemos hablar, a inicios de marzo, de situación de sequía meteorológica en buena parte del sur-suroeste europeo en base a la definición del Índice Estandarizado de Precipitación y Evapotranspiración (SPEI) a 12 meses. El SPEI es una extensión del Índice de Precipitación Estandarizado (SPI) que tiene en cuenta la evapotranspiración potencial y captura el impacto principal del aumento de las temperaturas en la demanda de agua. 

El balance climático de AEMET también hace un breve repaso de los récords, efemérides o eventos más reseñables alcanzados durante el pasado invierno en el mundo. Así, por ejemplo, se batió el récord de tornados activos en Estados Unidos durante el mes de diciembre, con 193 cuando la media es de 36; en febrero, la borrasca de gran impacto Eunice dejó en Reino Unido el récord provisional de racha máxima alcanzada con 196 km/h. Por otro lado, el mismo mes se registró el récord diario de mínima extensión de hielo antártico. Además, en el conjunto del mes la extensión fue la segunda menor de toda la serie.

 Fuente: MITECO y AEMET

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Lo que ocurra con el clima tiene, inevitablemente, una dimensión humana. Algo que aparece con contundencia en el último informe publicado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas. Miles de hojas entre las que científicos de todo el mundo traducen los cambios en los ecosistemas de los próximos años para conocer qué impactos directos tendrán sobre nuestros modos de vida.

El documento va más allá de los escenarios que plantea el cambio climático en cuanto a incendios forestales, olas de calor o aumento del nivel del mar. Cientos de expertos ponen el acento en cómo el calentamiento global está provocando ya migraciones masivas y cómo está poniendo en peligro aspectos como el suministro de alimentos y de agua. Y, sin embargo, asegura el informe, el déficit de financiación para hacer frente a todo esto es cada vez mayor.

Lo más preocupante de todo esto es que estas últimas advertencias que ha lanzado la ciencia, a pesar de no ser algo nuevo, sí revisten mayor gravedad. Especialmente, por el aumento de las temperaturas, porque ya estamos en 1,1ºC y el límite de 1,5ºC, aquel que nos separa de escenarios naturales peligrosos, podría alcanzarse en la próxima década.

Las consecuencias más directas, reza el documento, podrían originar daños irreversibles y podría generar aún más dificultades para controlar las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Si –como advierte la ciencia–, aumentan los incendios, aumenta la deforestación, se secan los pantanos y se derrite el permafrost, será difícil detener el calentamiento global.

No obstante, a pesar de este escenario tan crítico que presentan los expertos del IPCC, el documento lanza, si cabe, un mensaje aún más relevante, y es que los próximos 10 años son la clave para evitar los peores escenarios que plantea el cambio climático en el mundo. "Cualquier retraso adicional en la acción global anticipada", dice el informe, "perderá una ventana de oportunidad breve que se cerrará rápidamente para asegurar un futuro habitable y sostenible para todos".

Ya estamos en 1,1ºC y el límite de 1,5ºC, aquel que nos separa de escenarios naturales peligrosos, podría alcanzarse en la próxima década

El texto hace hincapié en las diferentes consecuencias según la región del mundo de la que se trate y, como en todo conflicto o situación adversa, quienes más van a sufrir los impactos de esta crisis climática son los países desfavorecidos. Pero esto no es algo que quede en las regiones más desfavorecidas. El resto del planeta tampoco se salva, y lo que vive ahora Madagascar puede convertirse en una suerte de tráiler de lo que puede ocurrir en otras partes del mundo. 

En Europa, sin ir más lejos, y en España, en particular, el cambio climático puede tener un impacto importante en los próximos años en, al menos, cinco aspectos que van desde la salud mental a los problemas en la producción de cultivos. Y todos ellos generarán en nuestro país un enorme coste social y económico.

La energía, en el punto de mira

El sexto informe del IPCC hace hincapié en uno de los aspectos que ahora mismo, y en plena guerra económica con Rusia, está pasando a la primera línea de debate, como es la energía. En España, particularmente, el precio de la luz alcanzó picos históricos el pasado año, algo que se está viendo ahora también incrementado como consecuencia de la situación geopolítica con Ucrania.

No obstante, este aspecto, el de la energía, es uno de los que más preocupa a los expertos del IPCC, porque, como aseguran, "el sector de la energía en Europa ya se enfrenta a los impactos de los extremos climáticos". Y no sólo porque la demanda va en aumento, sino también porque, en los últimos 20 años, se han observado reducciones e interrupciones del suministro eléctrico en años excepcionalmente secos o cálidos.

El informe señala a países como España y asegura un escenario bastante fiable en el que la demanda total de energía se incrementará. Como consecuencia del aumento de temperaturas en los próximos años, se necesitará más energía para climatizar los edificios. Una demanda que, ya para 2035, podría llegar a duplicarse.

Una España más seca con menos agua y cultivos

Los expertos del IPCC señalan otro de los riesgos clave a los que habrá que hacer frente en los próximos años. Solo con un aumento de 1,5ºC de la temperatura media global, países europeos como España podrían presentar "pérdidas sustanciales de producción agrícola"

En este escenario de calentamiento persistente se podría desplazar la producción agrícola hacia regiones del norte. No obstante, aseguran, que ni siquiera las posibles ganancias que se den en esta región de Europa podrían compensar las pérdidas ocasionadas.

Además, señalan que la capacidad de adaptación mediante riego se verá cada vez más limitada por la falta de disponibilidad de agua. El cultivo del maíz, por ejemplo, podría bajar hasta un 80% en nuestro país. Pero este es sólo un ejemplo de la situación en la que pueden encontrarse muchas de las tierras del sur de Europa, donde al menos el 80% sufrirá más episodios de sequías.

Otro de los aspectos que señala el informe es que España dispondrá de menos agua para consumo, con al menos unas siete millones de personas en situación de escasez de agua. En este sentido, no sólo la sequía podría aumentar los daños en un 250% en nuestro país, sino que además, más de la mitad de la población estará expuesta a un estrés hídrico. Si las emisiones se redujesen, este impacto podría reducirse hasta en un 18%.

8.000 muertes por calor

Nuestro país será uno de los más afectados por el aumento de las temperaturas que prevén los expertos del IPCC. Las olas de calor podrían producirse cada año y de una manera más intensa y en una ventana de tiempo más larga. El impacto más preocupante de este fenómeno meteorológico es que puede aumentar el número de fallecidos por estos episodios. En total, a mitad de siglo, las muertes por calor podrían pasar de suponer las 1.500 a 8.000.

El documento señala también que el aumento de las temperaturas puede ocasionar que países como España se conviertan en el hábitat ideal de mosquitos que transmiten virus como el chikungunya, con síntomas de fiebre y dolor fuerte en las articulaciones.

Además, en este punto es necesario recordar que las personas sin hogar y aquellas con dificultades económicas serán especialmente vulnerables a episodios extremos como las olas de calor que se prevén en países como España.

Las olas de calor podrían producirse cada año y de una manera más intensa y en una ventana de tiempo más larga

Así las cosas, el aumento de temperaturas también elevará el riesgo de incendios forestales cada vez más intensos y peligrosos. En el entorno de la región mediterránea, si no se reducen las emisiones, el informe prevé que al menos se queme el 87% de su superficie

El calor, por tanto, supondrá también una amenaza clara para la biodiversidad. También en los océanos, donde el aumento de la temperatura de sus aguas puede acabar por extinguir las praderas marinas para el año 2050.

 

Inundaciones y daños en infraestructuras

Países como España destacan también por ser un territorio con más de 8.000 kilómetros de costa. Esto, que puede suponer una suerte si se mira por el lado de los recursos y el turismo, también guarda una cara B en un escenario de crisis climática. Y es que somos uno de los países más vulnerables de Europa al aumento del nivel del mar.

En zonas como Barcelona o Cádiz, podría aumentar en torno a los 30 centímetros para el año 2050. Esto convierte a nuestras costas, muchas de ellas edificadas, en pasto de las inundaciones. 

Sobre todo en un escenario en el que el IPCC prevé que aumenten tanto la intensidad como la frecuencia de los temporales, los que pueden hacer que el agua se adentre aún más metros de lo normal. Y es que, con 20 centímetros o 30 centímetros más, las olas pueden penetrar entre 20 metros y 30 metros más hacia el interior.

Salud mental

Aunque no se trató de un evento causado por el cambio climático, en España experimentamos con la erupción de La Palma el impacto que puede llegar a tener un fenómeno natural en nuestras vidas.

El IPCC tampoco se ha olvidado de la salud mental, que señala que en Europa puede ser especialmente preocupante. Los eventos climáticos extremos tales como inundaciones, incendios o temporales intensos pueden desencadenar casos de estrés postraumático, ansiedad o depresión. Algo que han documentado, sobre todo, tras los recientes episodios de inundaciones en Europa.

Además, los expertos apuntan que hay pruebas emergentes en toda Europa de que los jóvenes pueden estar ya experimentando ansiedad por el cambio climático, aunque todavía, aseguran, no se conoce cuán extendido está o su gravedad real. 

No obstante, la calidad del aire también afecta a la salud mental. En zonas como el norte de Italia, por ejemplo, el número de visitas psiquiátricas de emergencia diarias se ha relacionado con la calidad del aire.

Fuente: ElEspañol

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Este programa contiene 257 medidas orientadas a evitar o reducir los potenciales impactos y riesgos derivados del cambio climático en España, implica a 18 ministerios, además de diversas agencias estatales y organismos autónomos, y conlleva inversiones por valor de más de 1.500 millones de euros

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) ha aprobado el primer programa de trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), que contiene un amplio paquete de acciones orientadas a evitar o reducir los potenciales impactos y riesgos derivados del cambio climático en España.

España se enfrenta a importantes riesgos derivados del cambio climático debido a un conjunto diverso de razones. Entre ellas a su situación geográfica, en el límite entre el continente africano y europeo, a la presencia de dos archipiélagos y a la importancia para nuestra economía de sectores muy dependientes del clima como la agricultura, el turismo o el transporte.

Este programa de trabajo contiene la letra pequeña que permitirá desarrollar el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático en los próximos años. En él se definen medidas concretas a aplicar en un amplio conjunto de ámbitos de trabajo, incluyendo la salud humana, el agua, el sector primario, el patrimonio natural y la biodiversidad, la ciudad, el urbanismo y la edificación, la energía, el transporte o la industria y los servicios, entre otros.  

El programa es el resultado de un intenso trabajo de colaboración y tiene un marcado carácter práctico, contribuyendo al cumplimiento de uno de los compromisos acordados en la Declaración de Emergencia Climática y Ambiental: la adaptación de nuestro país a los impactos del cambio climático.

El programa establece cuáles son las organizaciones responsables o colaboradoras para el desarrollo de cada una de las medidas e incluye una serie de indicadores de cumplimiento que facilitan el seguimiento y la evaluación de las acciones llevadas a cabo. Entre las medidas recogidas se contempla la mejora de la red de observación para la predicción y vigilancia de eventos meteorológicos extremos, la reactivación del Observatorio sobre Salud y Cambio Climático o la integración del enfoque adaptativo en la planificación hidrológica o en la conservación del patrimonio natural y la biodiversidad.

También se incluyen medidas para reforzar los mecanismos de información, coordinación, asesoramiento científico, seguimiento y evaluación, que permitirán que los esfuerzos de adaptación sean socialmente más justos, territorialmente coherentes y basados en la mejor ciencia disponible.  

Fuente: MITERD

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La productividad agrícola en la región mediterránea podría caer hasta un 17 % para 2050 a causa del cambio climático si se mantiene un nivel alto de emisiones de CO2, advierte un informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU.

El sexto informe de evaluación del IPCC, que este grupo de especialistas climáticos ha publicado este lunes y que actualiza desde 2014 lo que se sabe acerca del calentamiento global y sus efectos, señala que la mediterránea es una región de “relativa alta vulnerabilidad” frente ala crisis climática, aunque con “grandes asimetrías” e impactos más severos en el sudeste.

El documento prevé una reducción de las aportaciones hídricas en la cuenca Mediterránea de entre un 4 y un 8 %, un riesgo que será inevitable “con acciones o sin ellas”, asevera en rueda de prensa Jofre Carnicer, uno de los 270 autores del informe -científicos de 67 países diferentes- y especialista en impactos climáticos en el Mediterráneo.

“Tenemos que trabajar en la adaptación”, insiste por su parte Marta Rivera-Ferre, coautora del capítulo 8 y también experta en esta temática, que recomienda medidas como el incremento de la materia orgánica en los suelos para mejorar su rendimiento y, al mismo tiempo, favorecer la mitigación, pues se incrementaría su capacidad de secuestrar carbono.

Rivera-Ferre subraya en concreto el “riesgo elevadísimo” proyectado para el sudeste español, que -recuerda- es “la canasta de producción de verduras europea”, y destaca la dificultad para transformar y diversificar un modelo agrícola dominado por el monocultivo, como es el de Europa, y donde la producción intensiva “ha degradado los suelos”.

Todo el continente europeo experimentará pérdidas de producción agrícola a lo largo del siglo XXI, anuncia el IPCC, costes que no se verán compensados por las ganancias que podrían observarse en los países nórdicos.

Escasez hídrica

Si el planeta se calienta 2 ºC desde los niveles preindustriales para 2100 -los compromisos de reducción de emisiones que los gobiernos han adoptado llevan al mundo hacia un calentamiento de 2,7 ºC, según la ONU-, más de un tercio de la población del sur de Europa vivirá con escasez hídrica, lo que impactará negativamente a su seguridad alimentaria, su salud y su economía.

Si se alcanzan los 3 ºC de calentamiento, la cifra de personas expuestas a la falta de agua se duplicará hasta dos tercios de la población del sur de Europa, alerta el informe, que es una llamada a la acción urgente «sin mayor dilación» a través de “medidas transformadoras” de mitigación y de adaptación para paliar los impactos de la crisis climática.

Así, aunque algunas consecuencias ya son inevitables, su magnitud y alcance difieren según los niveles de calentamiento: por ejemplo, el número de muertes y de personas en riesgo de estrés térmico podrá ser hasta tres veces mayor en un escenario de 3 ºC (siempre respecto al periodo 1850-1900) que en el recomendado de 1,5 ºC.

Fuente: EFEVerde

Publicado en Extremadura

España y Portugal piden a la CE movilizar fondos por la sequía

Los ministros de Agricultura de España y Portugal plantearon a la Comisión Europea (CE) la grave situación causada por la sequía en sus países y la posibilidad de movilizar fondos comunitarios para apoyar al sector.

El comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojciechowski, señaló en Twitter que se reunió con los dos ministros, el español Luis Planas y la portuguesa Maria do Céu Antunes, en los márgenes de la reunión informal de titulares del ramo que se ha celebrado en Estrasburgo.

«Discutimos el impacto de la inusual sequía invernal en la agricultura y qué tipo de fondos se pueden movilizar para apoyar al sector», explicó Wojciechowski.

Antunes señaló que España y Portugal quieren incluir este tema en la agenda de la próxima reunión de ministros de Agricultura y Pesca, que se celebrará en Bruselas el día 21 de febrero.

El pasado 1 de febrero, el Gobierno de Portugal anunció la restricción de uso de varias presas utilizadas para la producción de electricidad y de uso agrícola a causa de la sequía que afecta a Portugal continental.

La decisión fue anunciada en rueda de prensa por el ministro de Ambiente luso, João Pedro Matos Fernandes, y la ministra de Agricultura, Maria do Céu Antunes, y responde a las previsiones del Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera, que indican que «existe una probabilidad del 80 %» de que 2022 sea un año seco.

Antunes anunció ese martes que han contactado con la Comisión Europea para «reforzar y simplificar los avances» de apoyo a los agricultores para afrontar esta situación.

Asimismo, ha garantizado que hay agua suficiente para animales y cultivos, aunque por el momento se limitará a cuotas mínimas el uso de agua para la producción de electricidad en las presas de Alto Lindoso/Touvedo, Alto Rabagão, Vilar/Tabuaço y Cabril y Castelo de Bode, todas ellas de EDP y en el norte y centro del país. 

Fuente: EFEVerde

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