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Artículos y noticias del Observatorio extremeño de Cambio Climático

El casquete de la Antártida Oriental (EAIS, por sus siglas en inglés), la mayor capa de hielo de la Tierra, que alcanza grosores de hasta 4.800 metros en algunos puntos, aún puede salvarse de los peores efectos de la crisis climática si el calentamiento global se mantiene por debajo de dos grados.

Investigadores de la universidad británica de Durham han publicado un estudio en la revista "Nature" en el que indican que si se cumplen los objetivos climáticos del Acuerdo de París el derretimiento del casquete solo contribuirá a elevar 50 centímetros el nivel del mar entre ahora y el año 2500.

Sin embargo, la placa está formada por suficiente hielo como para elevar el nivel de las aguas en más de 50 metros, por lo que un calentamiento mayor podría contribuir a sumergir la línea de costa aún más en todo el planeta.

Las observaciones por satélite revelan ya una reducción del hielo, que se ha retirado en algunas zonas, especialmente en lugares donde entra en contacto con corrientes oceánicas templadas.

Los científicos estiman que si el calentamiento continúa al ritmo actual más allá de 2100, la placa puede agregar "varios metros" al nivel de los mares "durante los próximos siglos".

El papel de los gases de efecto invernadero

En cambio, si se lograra una "reducción dramática de las emisiones de gases de efecto invernadero" y "solo un pequeño aumento de la temperatura", el casquete antártico solo contribuiría a incrementar el volumen oceánico en dos centímetros en este siglo, "mucho menos de lo esperado por parte de Groenlandia y la Antártida Occidental", subrayan los investigadores en un comunicado de su universidad.

El trabajo publicado en "Nature" subraya que la última ocasión en la que las concentraciones de dióxido de carbono superaron el nivel actual fue durante el periodo del Plioceno medio, hace cerca de tres millones de años.

En aquel momento, las temperaturas eran entre 2 y 4 grados superiores a las actuales y el nivel oceánico medio llegó a alcanzar entre 10 y 25 metros más.

Las observaciones de sedimentos marinos en la zona antártica sugieren que en aquel tiempo la placa de hielo se quebró, por lo que debió de contribuir en varios metros a esa elevación del nivel de las aguas.

Fuente: EFEverde

Enlace noticia:https://efeverde.com/la-mayor-capa-de-hielo-de-la-tierra-aun-puede-salvarse/

 

En los últimos años los científicos han multiplicado los esfuerzos para estimar el impacto que el cambio climático en todo tipo de ámbitos, incluido el de las enfermedades infecciosas. Los estudios en este sentido se han centrado en establecer cómo ciertos grupos específicos de patógenos (como las bacterias o los virus) responden a las variaciones climáticas, como el aumento de las olas de calor o de las inundaciones, así como las formas en las que estos fenómenos afectan a los tipos de transmisión.

Pero hasta ahora pocos trabajos habían intentado construir un escenario global, que valore el impacto que el cambio climático va a tener sobre el conjunto de dolencias causadas por patógenos. Un estudio publicado  en la revista Nature Climate Change supone una de las primeras aproximaciones completas al problema. Un equipo de investigadores norteamericanos y suecos han realizado un análisis sistemático de la literatura científica sobre el tema: en concreto 3.213 artículos en los que 286 enfermedades patógenas humanas se relacionan con 10 acontecimientos climáticos, como el aumento de las temperaturas, las inundaciones o la sequía.

En total, este metanálisis de enfermedades infecciosas apunta que el 58% de los patógenos que han afectado a la humanidad están empeorando por peligros climáticos.

De ellos, 277 se vieron agravados por al menos un peligro climático y sólo nueve disminuyeron por los cambios en el clima global. De acuerdo con el estudio, los eventos climáticos que más influyen en el comportamiento de los patógenos son el aumento de las temperaturas (que implica un aumento en 160 enfermedades), así como los cambios en el régimen de precipitaciones (122), las inundaciones (121) y la sequía (81).

Los resultados confirman los riesgos adicionales que el cambio climático supone para la salud (además del impacto directo de las temperaturas en el organismo o las víctimas causadas por los desastres naturales). Los autores destacan situaciones que aumentan las posibilidades de contacto entre seres humanos y agentes patógenos, por ejemplo, las tormentas e inundaciones que provocan desplazamientos hacen más probable que aparezcan casos de fiebre de Lassa o de legionelosis. Por otro lado, el calentamiento global aumenta la superficie geográfica en la que aparecen los organismos que transmiten enfermedades, como el dengue y la malaria.

AUMENTO DEL RIESGO

Esos cambios en la distribución geográfica de las especies son uno de los indicios ecológicos más habituales del cambio climático. El calentamiento y los cambios en las precipitaciones, por ejemplo, se asocian a la expansión del área de distribución de vectores como mosquitos, garrapatas, pulgas, aves y varios mamíferos implicados en brotes de virus y bacterias como el citado dengue, el chikungunya, la peste, la enfermedad de Lyme, el virus del Nilo Occidental y el Zika.

Otros trabajos ya habían avanzado que el cambio climático está modificando los patrones de propagación de enfermedades infecciosas, con los riesgos que eso implica para los seres humanos y para la biodiversidad.

Ahora los autores del artículo en Nature Climate Change inciden en la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como única solución viable. 

Fuente: El Mundo

Enlace a la noticia: https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/medio-ambiente/2022/08/08/62f12647fdddff43a68b45b5.html

 

Las olas de calor no solo son terrestres, también las sufren mares y océanos. En el Mediterráneo se está produciendo una muy dura, “con temperaturas de entre 28° y 30°, hasta 5° por encima de los valores normales”, explican desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Este calor intenso multiplica en la costa las noches tropicales y ecuatoriales —en las que no baja de 20° y de 30°—, pone en peligro los hábitats marinos y agita el miedo a lluvias torrenciales en el Levante.Los meteorólogos explican que, aunque un mar demasiado cálido es una “bomba”, lo verdaderamente determinante para desencadenar este tipo de episodios son factores atmosféricos como una dana —un embolsamiento de aire en capas altas conocido popularmente como gota fría— o una vaguada —un área de bajas presiones en las capas altas con forma de lengua y aire frío en su seno.

Desde Aemet calculan que la ola de calor marina comenzó a finales de mayo o principios de junio, cuando la temperatura del agua era ya de 25°, y alerta de que la frecuencia de este fenómeno está aumentando. Se debe “al calentamiento global, ya que temperaturas globales mayores provocan temperaturas más altas en el mar”. Y, al igual que ocurre con las terrestres, las marinas son ahora más potentes en un Mediterráneo ya de por sí recalentado. 

La ola ha ido variando en intensidad y en zonas más afectadas. Ahora mismo, lo peor se concentra en la “cuenca occidental, de Italia a la península Ibérica”, donde están las mayores anomalías, de entre 3° y 5°, sobre todo de Cerdeña a las Baleares, de 4° a 5°, según datos satelitales. En Barcelona es de 3°. El antecedente más cercano fue 2017, aunque puede estar a la altura de la ola de 2003, hasta ahora el verano más cálido. De momento, tiene una intensidad algo inferior, ya que en la de 2003 se midieron 31° en Baleares.

Otra derivada es el impacto en la flora y fauna marinas. “El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ya alertó en 2019 de que las olas de calor marinas son muy perjudiciales para los ecosistemas de coral y para la fauna piscícola”

Las especies autóctonas “se verán desplazadas por invasoras que se cuelan por el canal de Suez desde el mar Rojo, cuya temperatura se está equiparando a la mediterránea”, se está alterando el metabolismo de los peces, que se desorientan y se acercan a la costa. En Alicante, se han producido mordeduras de obladas, unos peces que viven en profundidades de 5 a 20 metros. Es muy grave también su efecto sobre las praderas de posidonias, que cada vez se ven sometidas a un mayor estrés térmico, lo que está alterando su ciclo vital y causando su regresión. Las posidonias generan más oxígeno que el Amazonas y contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático.

FUENTE: EL PAIS

ENLACE NOTICIA: Lluvias torrenciales: El Mediterráneo alcanza 30° en una potente ola de calor marina que ya ha batido récords | Clima y Medio Ambiente | EL PAÍS (elpais.com)

 

El pasado mes de julio se caracterizó por una intensa ola de calor que afectó a España entre los días 9 y 18. Las consecuencias resultaron especialmente graves, teniendo en cuenta que los expertos suelen considerar la primera ola de calor del año como la más peligrosa, por la escasa precaución y la falta de medidas tomadas por la población de riesgo. Sin embargo, el mes de julio se saldó con 9.687 muertes más de las esperadas para el periodo, de las cuales 2.176 se podrían atribuir a las altas temperaturas entre los días 1 y 30 del mes, según informa el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. Esto significa que se produjeron más del doble de muertes respecto al mes de junio y casi cuatro veces más que durante las mismas fechas de julio del año pasado.

 

 

Las altas temperaturas representan un gran peligro para la población en general, pero sobre todo para aquellas personas con patologías cardiovasculares y respiratorias previas. 

Una de las consecuencias del cambio climático ha sido la progresiva anticipación de las olas de calor. Así, la ola de junio supuso una de las más intensas desde 1975. La tendencia a la baja en la mortalidad de los últimos años parece haber cesado y se observa un cambio drástico en el verano de 2022 como muestran los informes del MomoTemp del ISCIII. Mientras que la ola de calor de julio del año pasado duró tres días y se saldó con 74 muertes, la de este año se extendió durante más de una semana, alcanzando las 870 muertes atribuibles a las altas temperaturas. Solo en el mes de julio de este año se duplicaron las muertes por exposición al calor de todo el 2021. Esto supone un alarmante retroceso con respecto al descenso de muertes que se observaba desde 2017 y convierte a 2022 en el peor año desde el 2015, primero del que se tienen registros en el Panel Momo del ISCIII.

Durante la ola de calor del pasado julio, 21 provincias llegaron a estar en riesgo alto de probabilidad de exceso de mortalidad atribuible a las temperaturas elevadas. De entre ellas, Madrid fue la provincia más afectada, seguida de Valladolid, Badajoz, Toledo, Sevilla y Salamanca. La misma tendencia se puede observar según el Índice Kairos del ISCIII en la primera semana de agosto, en la que Madrid permanecerá de forma notable en riesgo alto del 100%, seguida por Pontevedra, aunque con una probabilidad considerablemente menor, oscilando entre el 62% y el 79%.

Madrid es la provincia que ha registrado el mayor número de fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas en el mes de julio con una importante diferencia respecto al resto de España. Los últimos datos registrados en el Panel MoMo hasta el día 30 de julio contabilizan un total de 486 muertes. A la capital le siguen Sevilla (129 muertes), Badajoz (106 muertes) y Barcelona (104), aunque con unas cifras de exceso de mortalidad notablemente inferiores. Sin embargo, las provincias de Málaga, Cádiz, Tarragona, Las Palmas y la ciudad de Melilla no han registrado ninguna muerte por temperaturas elevadas, aunque esto no significa que estas zonas no hayan sufrido la ola de calor. El registro de 0 muertes en estas provincias puede deberse a que sus temperaturas umbrales de disparo de la mortalidad atribuible al calor no han sido superadas. Así nos encontramos con que la temperatura en la que se dispara la mortalidad en A Coruña es de tan solo 26ºC mientras que en Sevilla es de 40ºC.

FUENTE: ELMUNDO

 
 

El Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha aprobado las Orientaciones Estratégicas sobre Agua y Cambio Climático, un documento clave previsto por la Ley de cambio climático para establecer directrices y medidas en planificación y gestión del agua en España que incrementen la resiliencia del país frente al calentamiento global con un horizonte temporal que mira al año 2030.

 Según las conclusiones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), la región mediterránea es especialmente sensible a los impactos del calentamiento global. Existe una probabilidad elevada de descenso de los recursos hídricos en las cuencas hidrográficas que actualmente soportan los principales problemas de gestión del agua en nuestro país. Por ello, la nueva estrategia pone el foco en identificar los retos asociados a la gestión del agua y los instrumentos más adecuados para hacerles frente.

 Así, las Orientaciones Estratégicas servirán para poner en marcha líneas de actuación que implementen adecuadamente las políticas de Agua de la Unión Europea e impulsen una planificación hidrológica resiliente frente al cambio climático.

 Entre las medidas planteadas destacan

  • la recuperación,
  • restauración y protección de los ríos, lagos, acuíferos, y zonas húmedas,
  • el incremento de la seguridad hídrica,
  • la mejora del saneamiento y depuración en las aglomeraciones urbanas,
  • la lucha frente a la contaminación difusa o el avance en la gestión del riesgo de inundaciones o sequías
  • reforzar la financiación de las administraciones hidráulicas o por impulsar la agenda internacional del agua.

Estas líneas de acción se completarán con el impulso de las nuevas tecnologías, las actividades económicas sostenibles y la construcción de un modelo de gobernanza del agua transparente, equitativo y participativo.

Los instrumentos que permitirán desarrollar las medidas a implantar serán los Planes Hidrológicos de Cuenca, los Planes de Gestión del Riesgo de Inundación o los Planes de Sequía. Además, también se verán apoyados por las iniciativas previstas en el Plan de Acción de Aguas Subterráneas, actualmente en redacción, el Plan DSEAR, el PERTE para la Digitalización del Ciclo del Agua o la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos.

 

HORIZONTE TEMPORAL 2030

La implantación de estas líneas de actuación tendrá como horizonte temporal el año 2030 y estará marcada por cuatro hitos significativos: 

  • La aprobación de 2022 de los Planes hidrológicos del tercer ciclo y de los Planes de gestión del riesgo de inundación
  • La finalización en 2025 del primer programa de trabajo del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.
  • La finalización en 2027 del tercer ciclo de planificación hidrológica y del segundo ciclo de planificación del riesgo de inundación
  • La finalización en 2030 de la Estrategia y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático.

 

La Ley de Cambio Climático y Transición Energética (Ley 7/2021) establece en su artículo 19.2 la necesidad de contar con una estrategia que defina las directrices y medidas que deberá contemplar la planificación y gestión del agua en España para hacer frente a las consecuencias del cambio climático ya que sus impactos sobre los sistemas de gestión del agua son cada vez más evidentes.

Así, la estrategia aprobada hoy da cumplimiento a lo recogido en la Ley de cambio climático, al tiempo que se alinea con las políticas ambientales europeas y nacionales como el Pacto Verde Europeo y la Estrategia Europea de Biodiversidad 2030, la Estrategia Española de Economía Circular, la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible 2030, o el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático 2021-2030.

 

Fuente: MITERD

Enlace noticia: https://www.miteco.gob.es/es/prensa/220719ndpcminestrategiagestiondelaguafrentealcambioclimatico_tcm30-543240.pdf

 

 

La intensa, duradera y extensa ola de calor llega a su fin este lunes, tras 9 días de máximas entre los 39 y 45 grados en casi toda la Península que han dejado 510 muertes que se pueden atribuir a las altísimas temperaturas.

510 muertos

Según los datos facilitados este lunes por el Instituto de Salud Carlos III, en los siete primeros días de la ola de calor -del 10 de julio hasta el sábado 16- han muerto 510 personas por causas que se pueden achacar al calor, 150 de ellas el sábado y 123 el viernes.

De las 510 personas que habrían fallecido por la ola de calor, se estima que 321 son mayores de 85 años, 121 tienen entre 75 y 84, y otros 44 habrían muerto con entre 65 y 74 años.

Unas sofocantes temperaturas que darán una pequeña tregua en el arranque de esta semana, aunque se espera que el asfixiante calor vuelva en buena parte del país en los próximos días.

Algunas singularidades de la ola de calor de julio de 2022

Segunda ola de calor de este verano

Se cierra la segunda ola de calor de este verano en España que ha sido "excepcional", sobre todo en extensión e intensidad, pero aún persisten localmente temperaturas sofocantes, ha adelantado Bea Hervella, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), quien incide en que, a pesar de que mañana no hay ola activa, "el calor con mayúsculas se mantendrá en algunas zonas".

Para la meteoróloga, de momento, "no se baraja otro episodio de ola de calor", pero ha señalado la importancia de vigilar atentamente la situación meteorológica debido a que el jueves se prevé un aumento de los valores.

De momento, este lunes la zona de máxima incidencia del calor se irá desplazando progresivamente al noreste, ha explicado la portavoz de Aemet, para detallar que en el tercio occidental las máximas caerán entre cuatro y ocho grados aliviando la situación y rebajando los niveles de aviso o directamente eliminándolos.

El descenso estará motivado, entre otras cosas, porque la DANA, que se ha mantenido frente a las costas atlánticas portuguesas los últimos días, comienza a moverse, con más eficacia hacia el noreste para situarse a últimas horas de este lunes frente a la costa gallega, acercando a la península el aire Atlántico más fresco.

Por el contrario, este lunes se espera un ascenso significativo de las máximas en el País Vasco y en Navarra, donde los avisos de máximo nivel (rojo) registrarán temperaturas entre 40 y 42 grados en áreas del litoral de Vizcaya, interior de Vizcaya, Guipúzcoa, Cuenca del Nervión y vertiente cantábrica de Navarra.

A partir del martes 

Mañana no se puede hablar de episodio de ola de calor porque no hay un 10 por ciento del territorio con temperaturas que cumplan esos requisitos de ola de calor, pero aún así habrá zonas donde se mantendrá las altas temperaturas, y seguirán con alerta naranja en la Ribera del Ebro, de La Rioja, de Navarra y de Zaragoza.

El miércoles la caída térmica llegará finalmente al noreste peninsular, pero, por el contrario, la mitad occidental volverá a experimentar un ascenso de sus máximas relevantes y significativo asociado a una cuña anticiclónica -entre cuatro y seis grados- lo que dará lugar a que los avisos por calor vuelvan a marcarse en el suroeste.

De esta manera, esa jornada las provincias de Córdoba, Granada y Jaén volverán a tener nivel naranja, por máximas que oscilarán entre los 40 y los 42 grados en puntos de la campiña cordobesa, cuenca del Genil, Cazorla, Segura, Morena y Condado; en la provincia de Badajoz, el termómetro subirá hasta lo 40 grados en la siberia extremeña.

A partir del jueves los valores máximos ascenderán en la mitad norte y Comunidad Valenciana, así como en las Canarias y se superarán los 35 grados en la mitad sur, meseta Norte, valle del Ebro, Mallorca y zonas de Canarias, y los 40 grados en los valles del Guadalquivir, Guadiana y Tajo, y localmente en el sur de las islas centrales Canarias.

Fuente: EFEverde

El pasado mes ha sido muy cálido: el cuarto junio más cálido desde el comienzo de la serie en 1961. La ola de calor registrada en la Península y Baleares entre los días 11 y 18 del mes es la de ocurrencia más temprana de la serie, igualando registros con la ocurrida el 11 de junio de 1981. También ha sido muy seco: el quinto más seco del siglo y el octavo desde el comienzo de la serie en 1961.

El pasado mes de junio ha sido en conjunto muy cálido, con una temperatura media sobre la España peninsular de 21,8 °C, 2,0 °C por encima de la media de este mes (periodo de referencia: 1981-2010). Así se recoge en el balance climático mensual de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Se ha tratado del cuarto junio más cálido desde el comienzo de la serie en 1961, y también del cuarto más cálido del siglo XXI, por detrás de los meses de junio de 2017, 2003 y 2005.

Tabla resumen del comportamiento térmico de junio de 2022

Tabla resumen del comportamiento térmico de junio de 2022

Junio resultó extremadamente cálido en el tercio este peninsular, muy cálido en el centro, y entre cálido y normal en el tercio oeste, llegando a ser frío en las Rías Bajas. En Baleares tuvo un carácter extremadamente cálido en puntos de Menorca y Mallorca y muy cálido en el resto, mientras que en Canarias tuvo un carácter variable de unas zonas a otras, resultando en conjunto cálido.

Anomalías térmicas en junio de 2022

Anomalías térmicas en junio de 2022

Las anomalías térmicas, todas ellas positivas, más destacadas se aproximaron a +4 °C en amplias zonas de Aragón y Cataluña, y en torno a +3 °C en el resto de las regiones del tercio este peninsular y algunas áreas de Baleares. Las temperaturas máximas diarias quedaron en promedio 2,4 °C por encima del valor normal, mientras que las mínimas se situaron 1,7 °C por encima de la media, resultando una oscilación térmica diaria 0,7 °C superior a la normal del mes.

En seis estaciones principales la temperatura media del mes resultó la más alta de un mes de junio desde el comienzo de las observaciones. Asimismo, en quince estaciones principales la media de las máximas diarias fue la más alta de las correspondientes series, y en cinco la media de las mínimas resultó la más alta para un mes de junio desde el comienzo de las observaciones. Además, en seis estaciones principales la temperatura máxima registrada en junio fue la más alta de un mes de junio desde el comienzo de las observaciones.

En junio destacó el intenso episodio cálido que se extendió desde el primer día del mes hasta el 19 de junio, con temperaturas tanto máximas como mínimas muy por encima de las normales y que fueron especialmente elevadas en los días centrales del mes, debido a una invasión de aire cálido procedente del norte de África. Con los datos actualmente disponibles puede considerarse que hubo una ola de calor en la Península y Baleares entre los días 11 y 18; esta ola de calor puede, además, calificarse como la de ocurrencia más temprana de la serie, igualando registros con la ocurrida el 11 de junio de 1981.

Otro mes muy seco

El pasado mes también ha tenido un carácter muy seco, con un valor de precipitación media sobre la España peninsular de 18,8 mm, un 53 % del valor normal del mes (periodo de referencia: 1981-2010). Se ha tratado del octavo mes de junio más seco desde el comienzo de la serie en 1961 y del quinto del siglo XXI.

Tabla resumen del comportamiento pluviométrico de junio de 2022

Tabla resumen del comportamiento pluviométrico de junio de 2022

Junio ha sido entre seco y muy seco en casi toda la Península, con excepción de Galicia, Asturias, la cornisa cantábrica, noroeste de Castilla y León, puntos del levante peninsular y del Pirineo oscense, y Cataluña donde ha tenido carácter entre normal y húmedo, llegando a ser muy húmedo en el interior de Galicia y en la mitad oeste de Asturias. En Baleares, el mes ha sido entre seco y muy seco en todo el archipiélago y en Canarias ha tenido carácter entre normal y húmedo con excepción de la isla de Lanzarote donde el mes ha sido seco.

Porcentaje de la precipitación acumulada en junio de 2022 respecto de la media 1981-2021

Porcentaje de la precipitación acumulada en junio de 2022 respecto de la media 1981-2021

En cuanto a efemérides, dentro de las mayores precipitaciones diarias del mes destaca la del observatorio principal de Castelló ? Almassora que registró 39,2 mm el día 27, valor que constituye el más alto de su serie desde 1976.

NOTA importante: En septiembre de 2020 se pasó a utilizar como valores de referencia para la vigilancia del clima en España los valores medios en el territorio peninsular español de las rejillas mensuales y anuales de temperatura y precipitación descritas en las notas técnicas 31 y 32 de AEMET (periodo de referencia: 1981-2010). Este cambio de metodología puede dar lugar a diferencias significativas con los resultados que se obtenían a partir de los valores de referencia anteriormente utilizados.

NOTA: Los datos empleados para elaborar este avance climatológico son provisionales y están sujetos a una posterior validación.

Fuente: AEMET

Un estudio con participación española revela que el cambio climático aumenta la probabilidad de incendios forestales. El trabajo, que incluye análisis de datos de última generación con observaciones por satélite y modelos climáticos, señala que las acciones y políticas humanas desempeñan un papel fundamental en la regulación de los impactos regionales.

El número de días con riesgo extremo de incendios ha aumentado en todo el mundo y, en el caso de la cuenca mediterránea, se ha duplicado en los últimos 40 años, según refleja un estudio internacional en el que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La investigadora Cristina Santín, del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB) de Mieres, señala que el riesgo climático de incendios forestales está en ascenso debido al calentamiento global.

El número de días con riesgo extremo de incendios se ha duplicado en la cuenca mediterránea en los últimos 40 años.

  El trabajo, que revisa 500 trabajos previos e incluye un nuevo análisis de datos de última generación con observaciones por satélite y modelos climáticos, apunta a que las acciones y políticas humanas poseen un papel fundamental en la regulación de los impactos regionales.

“Cada vez son más frecuentes paisajes secos y calurosos que son más susceptibles a quemarse y, además, con más severidad, lo que incrementa el riesgo de grandes incendios forestales, también llamados megaincendios o incendios de sexta generación”, ha afirmado Santín.

El aumento de temperatura, uno de los culpables

Los modelos climáticos utilizados indican que la frecuencia de las condiciones climáticas propicias para grandes incendios en algunas regiones se desvía ya considerablemente de lo esperado sin calentamiento global. Esto se debe al aumento de temperatura de 1,1 °C inducido por el ser humano. El incremento en el riesgo de incendios se ha producido, además, de forma más rápida que la prevista por los modelos. Los autores destacan, no obstante, que este aumento de riesgo climático de incendios no siempre se está traduciendo en mayor superficie quemada, ya que los seres humanos han reducido la propagación de incendios en algunos paisajes naturalmente propensos a ellos.

 

Reducir la vegetación, un arma de doble filo

Este desacople, indica el estudio, está también relacionado en algunas regiones con políticas altamente eficaces de supresión de incendios, como en el caso de la cuenca mediterránea. Los incendios forestales ya han aumentado en muchas regiones del mundo y continuarán haciéndolo. Los factores humanos todavía median e incluso revierten los efectos climáticos. Cristina Santín, IMIB

“Sin embargo, esa es un arma de doble filo ya que puede dar lugar a acumulaciones muy grandes de vegetación y aumentar así el riesgo de incendios a medio-largo plazo, a pesar de que las condiciones climáticas que promueven los incendios forestales ya han aumentado en muchas regiones del mundo y continuarán haciéndolo. Los factores humanos todavía median, y en algunos casos incluso revierten los efectos climáticos”, ha apuntado Satín.

En opinión de la científica, si no se actúa ahora para reducir el calentamiento global por debajo de los 2 °C, el riesgo de incendio “aumentará a niveles nunca vistos en solo un par de décadas”.

Fuente: AgenciaSINC

 

El Avance del Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) estima unas emisiones brutas de 288,6 millones de toneladas de CO2 equivalente para el año 2021 , lo que supone un aumento de las emisiones de CO2 equivalente en 2021 respecto al año anterior del 5,1 %.

El nivel de emisiones globales se sitúa en un -0,5 % respecto a 1990 y un -34,7 % respecto a 2005. Las emisiones netas, descontando el sector LULUCF2 , se estiman en 253,8 millones de toneladas de CO2-eq.

En un contexto de recuperación económica, las emisiones han aumentado de forma pareja al PIB interanual, mientras que el PIB a precios corrientes ha experimentado una subida del 7,4 % respecto a 20203 . Las emisiones de CO2 equivalente se mantienen por debajo de los niveles de 1990 (-0,5 %) y son un 8 % inferiores a las del año 2019, en un marco de recuperación de la crisis originada por la pandemia del COVID-19.

Este avance estima un incremento en las emisiones de GEI de 13,9 millones de toneladas de CO2-eq entre 2020 y 2021. En síntesis, este aumento puede explicarse por:

  • El 75 % de ese aumento de emisiones se debe a las originadas por el consumo de combustibles del transporte, que muestran una variación interanual de +14 %. El transporte por carretera, que por sí solo representa el 27,6 % del total del inventario, aumentó un 13,8 % respecto al 2020, año en el que se registraron fuertes medidas de restricción de la movilidad.
  • Se estiman también aumentos absolutos en las emisiones de combustión en las industrias manufactureras y de la construcción (CRF 1A2: +4 % respecto a 2020) y en las emisiones de proceso de la industria de minerales no metálicos (CRF 2A: +5,7 % respecto a 2020), aunque no se llegan a recuperar los niveles anteriores a la pandemia (las variaciones respecto a 2019 son -9,7 % y -4,8 % respectivamente), y en las emisiones de proceso de la metalurgia (CRF 2C: +20,5 % respecto a 2020), sector en el que sí se superan las emisiones del año 2019 (con un +5,1 % respecto a dicho año).
  • Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la generación eléctrica han aumentado sólo un 0,4 % respecto a 2020, en un año en el que la generación total aumentó un 3,4 %. Ello es debido a que el porcentaje de generación con renovables siguió aumentando, llegando al 46,7 % del total en 2021, frente a un 53,3 % de origen no renovable4 . El 2021 ha sido un año hidrológico normal frente al año anterior, 2020, que fue un año hidrológico húmedo, por lo que se registra un descenso en la producción hidráulica de un 3,4 % respecto al año anterior.

FUENTE: MITERD

Enlace noticia: https://www.miteco.gob.es/es/calidad-y-evaluacion-ambiental/temas/sistema-espanol-de-inventario-sei-/avance-gei-2021_tcm30-457778.pdf

 

Los países de la Unión Europea consensuaron hoy una postura común en varios de los expedientes clave del gran paquete legislativo "Fit for 55" para descarbonizar la UE en 2050, lo que permitirá iniciar el próximo otoño la negociación definitiva con el Parlamento Europeo.

"Nadie se hace ilusiones de que esta transición vaya a ser fácil, pero la crisis climática y sus consecuencias son claras, por eso es inevitable ", declaró tras unas 16 horas de negociaciones la ministra para la Transición Energética de Francia, Agnès Pannier-Runacher, en nombre de la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.

Reunidos en Luxemburgo, los titulares de Medioambiente de los Veintisiete consensuaron su posición sobre cinco piezas legislativas de los catorce que conforman la gran hoja de ruta para reducir las emisiones de CO2 en 2030 al menos un 55 % respecto a 1990, como senda para alcanzar la neutralidad climática a mitad de siglo.

Los Estados miembros fijaron su posición sobre cómo quieren que sea la reforma del mercado de comercio de emisiones de CO2, el llamado sistema ETS que desde 2005 grava las el dióxido de carbono que liberan unas 11.000 plantas industriales y el sector de la aviación y piedra angular de la política climática comunitaria desde 2005.

Reducir las emisiones encubiertas un 61% en 2030

Las emisiones cubiertas por ese mercado tendrán que reducirse en un 61 % en 2030, según la posición que defienden las capitales, y para lograrlo se irán reduciendo progresivamente los permisos gratuitos de emisión que actualmente pueden usar las industrias para ir adaptando sus tecnologías.

Además, el acuerdo entre los países prevé incluir el transporte marítimo en el ETS, pero con un trato favorable para las islas con menos de 200.000 habitantes, así como para sus aeropuertos y los de las regiones ultraperiféricas.

Las capitales defienden además que ese mecanismo genere un Fondo Social del Clima dotado con 59.000 millones de euros entre 2026 y 2032 para ayudar  en la transición a los más vulnerables, un monto que supone una significativa reducción respecto a los 72.000 millones de la propuesta original de la Comisión Europea que apoya la Eurocámara.

También consensuaron que se replique un mercado similar, conocido como ETS 2, que gravará los edificios y el transporte rodado a partir de 2028, un año después de lo que proponía la Comisión Europea.

Fuente: EFEverde

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