El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha participado hoy en una sesión de alto nivel de la XV Conferencia de las Partes (COP 15) de la Convención de Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD). Morán ha defendido que debemos afrontar la crisis global provocada por la sequía “con una visión multilateral y con mecanismos que permitan acelerar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030”. En ese sentido, ha recalcado que España, como sede designada para la celebración del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2022, “ defiende la planificación y la adaptación como herramientas esenciales para luchar contra este problema”, ha expresado Morán.

 Por su situación geográfica, España ha tenido que convivir con el fenómeno de la sequía a lo largo de la historia. Por ello, el secretario de Estado alerta de que “debemos anticipar nuevas respuestas a las exigentes condiciones climáticas que la ciencia nos anuncia: en un escenario de incremento medio de las temperaturas de 2ºC, más de un tercio de la población del sur de Europa sufrirá problemas de escasez”. Además, “ya no habrá margen para respuestas meramente coyunturales o reactivas, porque los ciclos de sequía se prevén más recurrentes, más prolongados y severos”, ha insistido.

La COP 15, que se ha celebrado en Abiyán (Costa de Marfil) entre los días 9 y 20 de mayo, tiene como objetivos mitigar la degradación de la tierra impulsando el desarrollo y avanzar en la agenda de lucha contra la sequía de la CNULD mediante herramientas de apoyo técnico y financiero, marcos políticos-legales, colaboración interinstitucional y orientación científica.

OBJETIVO PRIORITARIO DE LA UE

España participa en los foros de la CNULD junto a los demás Estados Miembros de la Unión Europea. Entre los objetivos de la UE están el fomentar la colaboración entre las 3 convenciones de Río; impulsar la igualdad de género y la inclusión; y apoyar a la Secretaría de la CNULD en su la lucha contra la desertificación, la sequía y la degradación de las tierras y, en general, en la implementación del Marco Estratégico de la UNCCD 2018-2030.  

En ese sentido, la estrategia de adaptación al cambio climático de la UE aborda numerosos aspectos relativos a la mejora de la información y el conocimiento para abordar con bases sólidas la respuesta a la sequía. Además, en el nuevo programa de trabajo para el periodo 2022-2024 de la Estrategia Común de implementación de la Directiva Marco del Agua, se reconoce la necesidad de prestar una atención singular a las cuestiones relacionadas con la gestión del agua, creando un nuevo grupo de trabajo sobre la escasez hídrica y las sequías.

En lo tocante a la gestión en España, Morán ha señalado que la Ley de Cambio Climático y Transición Energética determina que los objetivos de los planes hidrológicos deben velar por conseguir la seguridad hídrica para las personas, para la protección de la biodiversidad y para las actividades económicas, reduciendo la exposición a los impactos del cambio climático.

Fuente: MITECO

Según nuevos datos climáticos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), un estudio que han realizado estiman que hay un 50 % de probabilidades de que, por lo menos en uno de los próximos cinco años, la temperatura media anual del planeta supere transitoriamente en 1,5 °C los niveles preindustriales. Y esas probabilidades aumentan con el paso del tiempo.

En dicho estudio, estiman que hay un 93 % de probabilidades de que al menos uno de los años del período comprendido entre 2022 y 2026 se convierta en el más cálido jamás registrado y desbanque a 2016 del primer puesto. Según la publicación Global Annual to Decadal Climate Update (Boletín sobre el clima mundial anual a decenal), elaborada por la Oficina Meteorológica del Reino Unido —el centro principal de la OMM encargado de elaborar ese tipo de predicciones—, la probabilidad de que la media quinquenal del período 2022-2026 sea superior a la media de los últimos cinco años (2017-2021) también es del 93 %.

El boletín, elaborado cada año sobre la base de los conocimientos especializados de climatólogos de renombre internacional y sirviéndose de los mejores sistemas de predicción de centros climáticos de vanguardia de todo el mundo, dota a las instancias decisorias de información de aplicación práctica.

En 2015, la probabilidad de que en algún momento puntual el calentamiento global superara en 1,5 °C los niveles preindustriales era casi nula, pero desde entonces esa probabilidad no ha dejado de aumentar. Así pues, mientras que para el período comprendido entre 2017 y 2021 la probabilidad de superación del umbral indicado era del 10 %, para el período de 2022 a 2026 ese porcentaje se ha incrementado hasta casi el 50 %.

Fuente: Organización Meteorológica Mundial (OMM)

Enlace:https://unfccc.int/es/news/la-omm-cifra-en-un-50-la-probabilidad-de-que-en-los-proximos-cinco-anos-la-temperatura-mundial

 

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha presentado, la semana pasada, la ‘Guía de orientaciones a los municipios para el fomento del autoconsumo’, un manual con recomendaciones, consejos y buenas prácticas para que los consistorios mejoren sus procedimientos con relación a las instalaciones de autoconsumo.

La Guía ofrece información sobre las distintas leyes del suelo autonómicas y proporciona ejemplos de ordenanzas municipales ya en vigor, con el fin de ayudar a las entidades locales a realizar su propia ordenanza, en consonancia con las necesidades del autoconsumo.

La Guía ha sido elaborada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energia (IDAE), organismo público dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), y la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Se trata de uno de los primeros resultados del grupo de trabajo constituido entre estos tres agentes junto con representantes de entidades locales y asociaciones sectoriales, en el que se analiza la tramitación administrativa y se aportan propuestas para la simplificación de los procesos, así como las necesidades de adaptación de las normativas autonómicas para permitir a los ayuntamientos la adaptación de su normativa municipal. 

El autoconsumo de energía eléctrica es uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de las energías renovables y su implantación se vincula, en gran parte, a entornos urbanos, por lo que representa una oportunidad de desarrollo para los municipios y les ofrece un mecanismo eficaz para colaborar en la transición energética.

El MITECO ha puesto en marcha ayudas por valor de 660 millones de euros, ampliables a 1.320 millones, para instalaciones de autoconsumo, almacenamiento detrás del contador y climatización con energías renovables, y ha publicado la Hoja de Ruta del Autoconsumo, un documento estratégico que recoge 37 medidas de sensibilización, formación a profesionales o divulgación, con el fin de mejorar el conocimiento y la aceptación del autoconsumo por parte de la población.

Fuente: MITERD

Enlace a la noticia: https://www.miteco.gob.es/es/prensa/2205051_tcm30-539960.PDF

https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/el-miteco-elabora-una-gu%C3%ADa-con-orientaciones-y-recomendaciones-a-los-ayuntamientos-para-el-fomento-del-autoconsumo-en-los-municipios-/tcm:30-539962

 

El informe anual sobre el estado del clima europeo, en el que se examina la variabilidad climática de 2021 en Europa y en el mundo, destaca las alta temperaturas de la época estival y las graves inundaciones en el oeste de Europa y condiciones de sequedad en el Mediterráneo.

El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), implementado por el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo —que depende de la Comisión Europea—, ha publicado hoy su reporte sobre el Estado Europeo del Clima 2021 (ESOTC 2021).

Desde una perspectiva global, los últimos siete años han sido los más cálidos de los que se tiene constancia. El 2021 en concreto ha sido uno de los más fríos dentro de la serie; la temperatura media de la superficie del mar en 2021 fue entre sexta y la séptima más cálida desde 1850.

El informe también alerta de la subida del nivel del mar, con una variación de nueve centímetros en todo el mundo. En el caso de Europa, el pasado año tuvo grandes variaciones, con una prolongada ola de calor y temperaturas récord de la superficie del mar, así como gran incidencia de incendios forestales, inundaciones y velocidades del viento inusualmente bajas en algunas regiones del continente.

Un año de contrastes en Europa

Según el trabajo, la primavera pasada fue más fría que la media, y en algunas partes del continente se produjo un inicio temprano de la primavera, seguido de una helada tardía que afectó a la agricultura.

En cambio, este pasado verano “ha sido el más cálido en Europa desde que hay registros, con hasta 1 ºC por encima de la media”, alerta Freja Vamborg, científica del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, que añade que en la zona del Báltico, durante junio y julio, “la temperatura de la superficie del mar estuvo hasta 5ºC por encima de lo normal”.

Los registros anuales de la velocidad del viento en la parte occidental y central del continente fueron los más bajos desde, al menos, 1979, un hecho que cobra relevancia en la producción de energía renovable de origen eólico.

Altas temperaturas en la región mediterránea

La zona del Mediterráneo experimentó un verano inusualmente cálido, con una ola de calor en la que se batieron registros de temperatura tanto en España como en Europa (con 47 ºC y 48,8 ºC respectivamente).

En partes de Italia, Grecia y Turquía, la ola de calor se mantuvo durante dos y tres semanas, y las condiciones de sequía dieron pie a una serie de incendios en estas zonas que afectaron a más de 800.000 hectáreas en total.

Por contra, un sistema de bajas presiones afectó durante el verano a la zona central del continente, y a mediados de julio del año pasado, se observaron lluvias torrenciales que provocaron grandes inundaciones en zonas de Alemania y Bélgica.

Temperatura media en Europa para periodos de 60 meses, en relación con la media de 1991-2020 (eje de la izquierda) y como incremento sobre el nivel de 1850-1900 (eje de la derecha). / C3S | ECMWF

Las emisiones globales continúan en ascenso

En 2021, las concentraciones mundiales de dióxido de carbono (CO2) y metano (CH4) siguieron con una tendencia ascendente, especialmente en el caso del segundo. Las estimaciones realizadas a partir de los datos satelitales muestran que las concentraciones de CO2 han aumentado unas 2,3 ppm y las de CH4 unas 16,5 ppm de media.

Concentraciones atmosféricas mensuales de dióxido de carbono y metano. Los datos proceden de mediciones por satélite y se promedian en toda la columna atmosférica. / C3S | CAMS | Universidad de Bremen | SRON

En este sentido, las restricciones de movilidad producto de la pandemia por covid-19 no han afectado a la tendencia al alza, porque lo que refleja el informe “es un efecto acumulativo que tiene en cuenta los últimos 100 años”, explica Vicent-Henri Peuch, director del Servicio de Monitorización Atmosférica del programa Copernicus.

El informe resalta que, aunque 2021 no fue un año récord de calor ni en Europa ni en el mundo, “el continente europeo se ha calentado unos 2 °C desde la era preindustrial y el mundo entre 1,1 y 1,2 °C”, concluye Vamborg.

Fuente: Agencia SINC

En el informe, basado en los datos de AEMET, SE LLEGA A LAS SIGUIENTES CONCLUSIONES:

  •  En todas las ciudades españolas (capitales de provincia y ciudades autónomas) donde viven alrededor de 15 M de personas han aumentado las temperaturas desde que existen datos comparables (con una media de 0,73ºC) en la decada 2011-2020 sobre el periodo de referencia 1981-2010.
  • Los datos analizados corresponden a 15 M de personas, pero son extensivos al conjunto de la población urbana española (ciudades mayores de 50.000 habitantes) que suponen un casi 60% del total de la población.
  • En las capitales de provincia y ciudades autónomas aumentó más la temperatura que en el conjunto del país como media, en las ciudades aumentó 0,73 ºC mientras en el conjunto de España fue de 0,58ºC (la temperatura media de referencia 1981-2010 fue de 13,67ºC y la media 2011-2020 fue de 14,26).

Las previsiones a 2050 apuntan a que seguirán aumentando (con una media de 2,61ºC grados centígrados). 1 con el escenario RCP 8.5. Este escenario se alcanzará si continúa la tendencia actual observada de emisiones y si no se realizan actuaciones de mitigación. Las ciudades que más aumentarán sus temperaturas son: Ciudad Real, Madrid, Cuenca, Guadalajara, Ávila, Soria, Sevilla, Jaén, Cáceres y Badajoz, es decir el centro peninsular, el norte de Andalucía y Extremadura.

Por todo ello, el Observatorio de Sostenibilidad llama a la acción a gobiernos, empresas, organizaciones sin fines de lucro, sociedad civil e individuos para encarar la subida de calor de las ciudades. Es necesario adoptar medidas muy serias y muy radicales para adaptarse al incremento ya detectado del aumento de temperatura en cada ciudad teniendo en cuenta la gran diversidad de situaciones ecológicas, económicas y sociales.

Enlace a la noticia:https://www.observatoriosostenibilidad.com/2021/09/11/aumento-de-las-temperaturas-en-las-ciudades/

 

El verano de 2021 fue el más cálido registrado hasta ahora en el continente, según el balance anual del programa Copernicus de la UE

El continente europeo no está al margen ni mucho menos del proceso de cambio climático inducido por el ser humano que afecta al planeta. Y esta crisis dejó en 2021 un rastro evidente en forma de inundaciones, sequías, incendios y récord de temperaturas en Europa, según el balance anual que ha publicado este viernes el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, un programa científico de la Comisión Europea. Las temperaturas medias en el continente están ya 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales (se toma como referencia la media del periodo comprendido entre 1850 y 1900) y el pasado verano fue el más cálido registrado hasta ahora en Europa. Paralelamente a los fenómenos meteorológicos extremos que se produjeron dentro y fuera de las fronteras europeas, la acumulación en la atmósfera de los dos principales gases responsables del calentamiento —el dióxido de carbono y el metano— siguió creciendo en 2021. Los máximos responsables de las emisiones de esos gases que sobrecalientan la Tierra son los combustibles fósiles —el petróleo, el gas y el carbón— y para frenar el cambio climático, la humanidad debe reducir su uso de forma urgente, según advertía en su último informe el IPCC, el grupo de expertos internacionales que trabaja bajo el paraguas de la ONU.

En el conjunto del planeta, la temperatura de la superficie (incluyendo las áreas terrestres y marinas) estuvo entre los 1,1 y los 1,2 grados por encima de los niveles preindustriales, cerca ya del primer nivel de seguridad que fija el Acuerdo de París: los 1,5 grados. Y 2021 está entre los siete años más cálidos registrados desde 1850, según detalla el informe de Copernicus. Esto confirma la tendencia de calentamiento que se vive en el planeta: los últimos siete años son los siete años con las temperaturas medias más altas desde que arrancan esos registros a mediados del XIX. El incremento de las temperaturas está asociado al deshielo y, a su vez, al aumento del nivel del mar: desde 1993 la subida media ha sido de 9 centímetros, recuerda Copernicus.

Pero el cambio climático no supone solo un incremento de las temperaturas medias, sino que también está vinculado al crecimiento del número y de la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. Y el pasado verano en Europa estuvo plagado de este tipo de eventos, según se desglosa en el balance climático, el quinto que realiza este programa de la Comisión. Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, ha apuntado precisamente en esa dirección: “2021 fue un año de extremos que incluyeron el verano más caluroso de Europa, olas de calor en el Mediterráneo, inundaciones y sequías de viento en Europa occidental”. “La información climática precisa es más importante que nunca para ayudarnos a tomar decisiones informadas”, ha añadido este experto.
 
La región mediterránea sufrió durante el verano una intensa ola de calor, falta de lluvias y una sucesión de incendios forestales que alcanzó niveles especialmente intensos en Italia, Grecia y Turquía. En total, ardieron más de 800.000 hectáreas solo durante julio y agosto en la región mediterránea, según los datos de Copernicus, que también monitoriza este tipo de fuegos. Además, en la isla italiana de Sicilia se llegaron a registrar 48,8 grados Celsius, lo que supone el récord de temperatura más alta que se ha documentado en Europa.
Mapa de los incendios forestales en Europa y la región Mediterránea durante 2021.
Mapa de los incendios forestales en Europa y la región Mediterránea durante 2021.COPERNICUS

Mientras, durante el mes de julio, en el centro de Europa se vivieron unas inundaciones históricas que causaron graves daños en Bélgica y Alemania.

 

En su conjunto, la temperatura media en Europa en el verano pasado estuvo 1 grado por encima de lo normal (tomando como referencia el periodo comprendido entre 1990 y 2020). Sin embargo, como la primavera fue más fría que el promedio, esto hizo que finalmente 2021 no estuviera entre los cinco años más cálidos registrados hasta ahora.

Al margen de las variaciones interanuales, que no son muy grandes, el balance que ha presentado Copernicus este viernes deja clara esa tendencia de calentamiento global que se está acentuando durante esta última década y que continuará durante las próximas, pase lo que pase. A lo que sí puede aspirar el ser humano todavía es a dejar el incremento de la temperatura dentro de los márgenes que fija el Acuerdo de París, entre los 1,5 y los 2 grados de incremento respecto a los niveles preindustriales, aunque para eso se necesitan recortes drásticos de las emisiones de efecto invernadero.

Fuente: elpais.com

 

 

 

Que los bosques ofrecen quizás el mayor potencial para eliminar grandes cantidades de CO2 de la atmósfera, ayudando a combatir la vulnerabilidad de las sociedades al cambio climático es algo de sobra conocido por la comunidad científica. Se estima que los bosques europeos almacenan aproximadamente el 30% del carbono contenido en los denominados bosques templados y elimina entre un 7 y 12 % de las emisiones de carbono correspondientes. Sin embargo, las estimaciones regionales y globales del carbono que los bosques almacenan y la caracterización de los factores que alteran esa capacidad de almacenamiento de carbono, se encuentran entre los grandes desafíos de la investigación en mitigación del cambio climático. Y más en concreto, conocer cómo afectan las anomalías meteorológicas a esa capacidad, es algo que aún está por determinarse.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) se han propuesto averiguarlo y han liderado un trabajo internacional que analiza cómo afectan anomalías climáticas al crecimiento de los bosques y a su capacidad para captar el CO2 tomando como ejemplo los bosques de haya, una especie muy extendida en Europa y que es muy sensible a las olas de calor y las sequías. El estudio, que ha sido financiado a través del programa postdoctorado Junior Leader de la Fundación “La Caixa” y del programa propio de la UPM acaba de ser publicado en Nature Communications.

Entre los factores que más alteran la captación y almacenamiento de carbono por parte de los bosques están los eventos climáticos extremos como olas de calor o sequías, sobre todo aquellos que afectan grandes áreas y que suelen estar originados en anomalías atmosféricas persistentes. De ahí la importancia de este trabajo, dado que este tipo de situaciones son relativamente frecuentes en Europa.

“Las anomalías atmosféricas persistentes son comunes en Europa, sobre todo en verano, donde llegan a ser responsables del 80% de las olas de calor que se producen. De hecho, en Europa contamos con olas de calor muy conocidas producidas por esas anomalías como la de 2003, 2010 o 2018”, explica Isabel Dorado Liñán, de la ETSI de Montes, Forestal y del Medio Natural y autora principal del estudio.

Los resultados del trabajo revelan que muchas de las anomalías atmosféricas persistentes que dan lugar a olas de calor afectan de forma desigual al crecimiento de los bosques en Europa y, por lo tanto, no afectan de modo uniforme a la captación y el almacenamiento de carbono en dichos bosques.

Influencia desigual en los bosques europeos

En concreto, el estudio enfatiza el papel clave que juega la variabilidad de la corriente de chorro (jet stream en inglés) en verano en la formación de un ‘dipolo’ climático estival (condiciones climáticas opuestas) entre el noroeste y el sudeste de Europa que se refleja en el crecimiento de los árboles.

“Cuando los hayedos de centro y noroeste de Europa experimentan un aumento del crecimiento y de la captación de carbono por unas condiciones climáticas estivales favorables (menos calurosas), los bosques de haya del sudeste de Europa experimentan una reducción de crecimiento y de la captación de carbono por unas condiciones desfavorables como sequía u ola de calor”, añade la investigadora de la UPM. “Esta polaridad en el crecimiento puede llegar a ser muy acusada, registrándose reducciones de crecimiento de hasta el 50% en la región europea bajo los efectos de un clima estival adverso, mientras que los incrementos de captación y acumulación de carbono en la región bajo condiciones favorables alcanza el 40%”, continúa.

Este desequilibrio de productividad entre ambas regiones conlleva implicaciones importantes para la planificación y la adopción de estrategias de gestión encaminadas a combatir el cambio climático mediante la preservación de la cobertura forestal.

“Contrarrestar el desequilibrio de la productividad forestal en Europa dependerá en gran medida de la estructura y la densidad de los bosques, la adaptación de estas poblaciones a las condiciones cambiantes y la dinámica y recurrencia de sequías y olas de calor, así como de otras perturbaciones como incendios y plagas. El efecto neto de este desequilibrio productivo forestal europeo en los flujos de carbono terrestre globales depende y seguirá dependiendo en gran medida de las diferencias noroeste-sudeste en las tasas de productividad forestal, reservas de carbono y resiliencia de los bosques”, concluye Isabel Dorado.

En el trabajo también han participado el Departamento de  Física de la Tierra y Astrofísica, de la Universidad Complutense de Madrid, al que pertenece la segunda autora Blanca Ayarzagüena y el Laboratory of Tree-Ring Research de la  Universidad de Tucson (Arizona), al que pertenece la senior author del artículo Valerie Trouet. También han colaborado investigadores de otros 39 centros de investigación y universidades de 16 países.

Dorado-Liñán, I., Ayarzagüena, B., Babst, F. et al. Jet stream position explains regional anomalies in European beech forest productivity and tree growth. Nat Commun 13, 2015 (2022). https://doi.org/10.1038/s41467-022-29615-8

Fuente: UPM

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha asegurado este viernes que aunque en el corto plazo la adopción de medidas para mitigar el cambio climático puede tener un coste en el PIB, éste «será mayor cuanto más tarde se implementen».

De Cos ha inaugurado este viernes el Congreso de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión, Ascri, en el que ha asegurado que los reguladores financieros y los supervisores, en el marco de sus mandatos de garantizar la estabilidad financiera, «pueden y deben contribuir activamente a las acciones internacionales para luchar contra el cambio climático».

Cambio climático y riesgos financieros

No obstante, ha añadido, deben identificar e informar los riesgos financieros que están asociados al cambio climático y que pueden afectar a las entidades.

Entre esos factores de riesgo, el gobernador ha identificado los físicos y los de transición.

Los riesgos físicos son los que surgen cuando se materializa en todo o en parte el cambio climático, lo que puede dar lugar a fenómenos meteorológicos extremos (aumento del nivel del mar, desertificación, mayores riesgos de incendio, etc).

Por su parte, los riesgos de transición se derivan de los costes que pueden surgir durante el proceso de transformación de la economía, necesario para mitigar el cambio climático y minimizar el impacto de los riesgos físicos.

«El efecto conjunto de la ejecución de las políticas públicas necesarias para lograr estos objetivos, del desarrollo de innovaciones tecnológicas menos contaminantes o de los cambios en las preferencias de los consumidores a favor de bienes y de servicios con menores emisiones generarán una reasignación de recursos entre sectores que, si el proceso no se realiza de forma suficientemente ordenada, podrían ocasionar disrupciones importantes en la economía», ha dicho.

En este sentido, ha advertido de que las entidades financieras están expuestas a los riesgos anteriores, de forma tanto directa como indirecta, y que, por ello, reguladores y supervisores bancarios han puesto en marcha distintas iniciativas para ayudar y obligar a las entidades a que incorporen adecuadamente estos riesgos.

Marco regulatorio y prudencial

Y en este sentido, ha añadido que, en todo caso, la mejora de la capacidad de gestión de las entidades tendrá que complementarse presumiblemente con el desarrollo de un marco regulatorio y prudencial que considere adecuadamente las particularidades de los riesgos derivados del cambio climático.

No obstante, ha considerado que para la correcta valoración de los riesgos climáticos es necesario contar, en primer lugar, con definiciones comunes y con datos de calidad y granularidad suficiente.

También ha destacado la necesidad de contar con herramientas analíticas adecuadas para medir el impacto del cambio climático en los riesgos financieros tradicionales, y en la capacidad de resistencia de las entidades y del sector financiero en su conjunto.

Capacidad de resistencia del sector bancario

Al respecto, ha explicado que el Banco de España ha llevado a cabo pruebas de resistencia agregadas para evaluar la capacidad de resistencia del sector bancario español a los riesgos de transición relacionados con el clima, y está realizando distintos análisis empíricos para aproximar el impacto potencial de los riesgos físicos.

Los resultados, ha destacado, muestran que el coste en los tres primeros años de aplicación de estas políticas para mitigar el cambio climático en la actividad económica sería moderado, aunque muy heterogéneo por sectores.

Además, el sector bancario español podría absorber el impacto del incremento en costes de los sectores productivos que generaría una política ambiciosa de transición climática, sin deterioros materiales en la solvencia del sector, ha concluido. EFEverde

 Fuente: EFEVerde

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha publicado la tercera entrega de su Sexto Informe de Evaluación dedicado a la mitigación del cambio climático. El informe se publica en un momento crítico, debido a que los países necesitan fijar expectativas claras sobre la ambición climática para cumplir los compromisos del Pacto Climático de Glasgow y el Acuerdo de París.

El documento proporciona evidencias científicas sólidas para acelerar los esfuerzos globales de reducción de emisiones en la década actual. Entre las principales conclusiones, el grupo de expertos indica que las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero han continuado su ascenso en la década 2010-2019. Así, las emisiones medias anuales durante este periodo han sido las más elevadas registradas hasta la fecha. Este incremento se ha registrado en los principales sectores, con un aumento importante de emisiones en las áreas urbanas.

El texto señala que se requerirán reducciones sustanciales de emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores, incluyendo transiciones profundas en los distintos sistemas productivos. En este sentido, recoge el papel fundamental que pueden jugar las energías renovables y recuerda, además, la disminución de costes experimentada en la última década, lo que las convierte en unas fuentes de energía asequibles y competitivas. De hecho, recalca que mantener los sistemas intensivos en emisiones en algunas regiones puede ser más caro que realizar una transición a sistemas de bajas emisiones.

Otro de los aspectos clave del documento es la puesta en valor el papel de la economía circular y de las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono para tratar las emisiones residuales de gases de efecto invernadero en sectores difíciles de descarbonizar, al tiempo que analiza los riesgos asociados.

Parte del análisis del texto se centra en la necesidad de introducir cambios en los estilos de vida para reducir emisiones, señalando como ejemplos la apuesta por la movilidad activa, los cambios en la dieta o la reducción de la demanda de energía, entre otros.

ANÁLISIS DE RIESGOS
El documento señala que muchos de los riesgos —tecnológicos, de escalabilidad o de costes—  a los que se enfrenta cualquier estrategia de mitigación se reducen significativamente aplicando los modelos basados en la eficiencia en el uso de recursos.

Por otro lado, el texto prevé que los activos asociados al carbón corren el riesgo de perder su valor económico antes de 2030, mientras que los de petróleo y gas lo harán hacia mediados de este siglo.

Como novedad, el informe analiza el papel cada vez más importante de los actores no gubernamentales como las ciudades, las empresas, los pueblos indígenas o los y las jóvenes para hacer frente al cambio climático.

TRABAJAR POR LA MITIGACIÓN
El análisis resalta también la interdependencia entre mitigación, adaptación y desarrollo sostenible y subraya la necesidad de garantizar la participación de todos los actores en procesos de decisión inclusivos y transparentes.

Las políticas coordinadas e integradas de adaptación y mitigación entre sectores mejorarán los resultados de la acción climática. La ausencia o limitación de recursos financieros, técnicos y humanos en los sistemas sociales e institucionales puede conducir a respuestas mal coordinadas, reducir los beneficios de mitigación y adaptación y aumentar los riesgos.

El informe también hace un repaso al estado de los flujos financieros para la mitigación y la adaptación y señala una reducción de su crecimiento medio desde 2018. En este contexto, destaca cómo estos flujos financieros continuaron centrados en la mitigación, aunque con tendencias desiguales entre regiones y sectores. Como aspecto positivo, el informe apunta a que los mercados de bonos verdes y otros productos financieros sostenibles se han ampliado considerablemente desde el Quinto Informe de Evaluación en 2014.

 

Fuente: AdapteCCa

 

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha hecho público su balance climático del invierno 2021-2022, que fue extremadamente seco y muy cálido. En concreto, se trató del segundo más seco y del cuarto más cálido de la serie histórica, que arrancó en 1961.

Las precipitaciones en la España peninsular alcanzaron los 89 l/m2, lo que representa un 45% del valor normal en invierno, pero en amplias zonas de la vertiente mediterránea no se alcanzó ni la cuarta parte de las lluvias habituales. Solamente en el norte del País Vasco y de Navarra las lluvias fueron más abundantes de lo normal, aunque concentradas en muy pocos episodios. En Canarias, el invierno fue muy seco, y en Baleares, el más seco de toda la serie histórica.

  

Este invierno, el segundo más seco de la serie histórica únicamente superado por  el invierno de 2011-2012, estuvo precedido por un otoño también más seco de lo normal. Si se analizan los datos de precipitación de los últimos doce meses (desde el 1 de marzo de 2021 al 28 de febrero de 2022), se puede hablar de una situación de sequía meteorológica en el conjunto de España, así como en la mayor parte de las cuencas representativas de AEMET (similares, pero no iguales, a las cuencas hidrográficas), salvo en las del Júcar y el Segura.

 UN INVIERNO MUY CÁLIDO

La temperatura media del invierno fue, en el conjunto de la España peninsular, de 7,9ºC. Esto supuso un valor 1,5ºC superior al promedio del período de referencia 1981-2010, lo que lo convierte en un invierno muy cálido. En concreto, fue el cuarto con la temperatura media más alta de la serie y el tercero del siglo XXI. En los últimos seis años se han registrado tres de los cuatro inviernos más cálidos desde 1961.

 El carácter cálido o muy cálido de la pasada estación se extendió por la mayor parte de la España peninsular, llegando a ser extremadamente cálido en puntos del sureste y del Pirineo. Fue normal en la depresión central del Ebro e incluso frío en puntos del litoral mediterráneo andaluz. En Baleares fue cálido y en Canarias muy cálido. Es destacable el hecho de que las temperaturas máximas, es decir, las que habitualmente se registran en las horas centrales del día, fueron en conjunto las más altas de toda la serie histórica, con una anomalía de 2,4ºC; mientras, las mínimas también fueron más cálidas de lo normal, aunque en menor medida: la anomalía fue de 0,6ºC.

 Este escenario se produjo debido al predominio de los anticiclones sobre España durante la mayor parte de la estación, que propiciaron que se convirtiese en el tercer invierno más soleado de la serie, por detrás de los de 2011-2012 y 2018-2019. Durante el trimestre diciembre-enero-febrero no hubo ninguna ola de frío en España y en los últimos días de diciembre y primeros de enero se registró un inusual episodio cálido, en el que se batieron numerosos récords mensuales de temperatura máxima.

  

SEQUÍA METEOROLÓGICA EN EL SUROESTE DE EUROPA

A nivel global, diciembre de 2021 y enero y febrero de 2022 han sido los sextos más cálidos de su serie mensual. En Europa, pese a ser el diciembre más frío desde 2012, el balance global de la estación se quedó 0.9ºC por encima del promedio del período de referencia 1991-2020; de esta forma ha quedado caracterizado como el séptimo invierno más cálido de la serie en el continente, es decir, de los últimos 43 años.

La anomalía en las horas de sol del pasado trimestre respecto al promedio de 1983-2010 ha alcanzado valores positivos en buena parte del sur-suroeste europeo. Puesto que existe una elevada correlación entre las anomalías de insolación y las de precipitación, consecuentemente podemos hablar, a inicios de marzo, de situación de sequía meteorológica en buena parte del sur-suroeste europeo en base a la definición del Índice Estandarizado de Precipitación y Evapotranspiración (SPEI) a 12 meses. El SPEI es una extensión del Índice de Precipitación Estandarizado (SPI) que tiene en cuenta la evapotranspiración potencial y captura el impacto principal del aumento de las temperaturas en la demanda de agua. 

El balance climático de AEMET también hace un breve repaso de los récords, efemérides o eventos más reseñables alcanzados durante el pasado invierno en el mundo. Así, por ejemplo, se batió el récord de tornados activos en Estados Unidos durante el mes de diciembre, con 193 cuando la media es de 36; en febrero, la borrasca de gran impacto Eunice dejó en Reino Unido el récord provisional de racha máxima alcanzada con 196 km/h. Por otro lado, el mismo mes se registró el récord diario de mínima extensión de hielo antártico. Además, en el conjunto del mes la extensión fue la segunda menor de toda la serie.

 Fuente: MITECO y AEMET

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